La identidad verbal de una marca
La identidad verbal de una empresa es mucho más que un lema pegadizo, es la arquitectura verbal que define como suena, habla y se relaciona con clientes, proveedores y otras empresas. Mientras el branding captura la atención por la vista, el branding verbal crea un recuerdo duradero por el oído, también construye conexiones emocionales.
Tener trabajada la voz de tu marca, te ayuda a diferenciarte en mercados que están saturados (los mercados están saturados de empresas que hablan todas igual).
Cuando trabajas tu branding verbal estás definiendo el tono que empleas en redes sociales, las palabras que utilizas para describir tus productos y la forma en la que contestas a los correos, por eso cada decisión verbal cuenta, comunica tus valores, posicionamiento y promesas. Y eso, en un ecosistema digital donde las marcas compiten por atención, contar con una identidad verbal sólida y coherente es una necesidad estratégica que ayuda a posicionar tu marca.
¿Qué es la identidad verbal?
La identidad verbal es la forma en la que tu marca habla y se comunica.
Imagina que tu marca es una persona ¿Cómo hablaría? ¿sería formal… cercana… técnica? ¿Qué tipo de palabras usaría? La identidad verbal está formada por palabras: Nombre de la marca, el lema, textos de la web, redes sociales, correos con clientes y proveedores… ¡¡¡absolutamente todo!!! y lo más importante es que esa forma de hablar sea siempre la misma, para que los clientes te reconozcan enseguida.
Crear una buena identidad verbal significa que tienes que decidir cómo suena tu marca y mantener la coherencia en todos los sitios dónde está presente la marca. Por ejemplo, si vendes ropa deportiva, puedes utilizar un lenguaje cercano, con frases cortas e ¡¡incluso podrías utilizar emojis!! en cambio si tu negocio tiene que ver con bancos… el lenguaje que vas a utilizar es totalmente diferente, más serio, formal, técnico…
Cuando defines bien como habla tu empresa, cada mensaje que publicas refuerza quién eres y eso hace que te recuerden mejor.
¿Qué elementos forman la identidad verbal?
Una identidad verbal completa se compone de varios elementos, cada uno cumple su función de forma específica y estratégica y todos deben estar alineados para crear una comunicación coherente.
Nombre o naming: Es lo primero que ve el cliente. Un buen nombre debe ser fácil de recordar y pronunciar.
Lema o Claim: Es esa frase corta que resume la esencia de tu marca. Un buen lema es memorable, diferenciador y comunica tu propuesta de valor en pocas palabras.
Tono de voz: Es la personalidad de tu marca cuando habla. ¿divertido o serio? ¿inspirador o práctico? El tono de voz debe reflejar tus valores y conectar con tu público objetivo.
Lenguaje y vocabulario: Aquí defines qué palabras utilizas y cuáles evitas ¿hablas de clientes o de comunidad? ¿utilizas tecnicismos o no? ¿utilizas anglicismos o no? Estas decisiones marcan la diferencia entre sonar cercano o distante y además de diferenciarte de tu competencia.
Mensajes clave: Son las ideas principales que quieres que tus clientes asocien a tu marca. Estos mensajes deben repetirse de diferentes formas en todos tus canales.
Estilo y formato: Incluye decisiones prácticas: ¿usas emojis o no? ¿Párrafos largos o frases cortas? Estos detalles de formato también forman parte de tu identidad verbal.
¿Cómo creo la identidad verbal de una marca?
Para crear la identidad verbal de una empresa necesitamos:
Definir quién eres: Antes de hablar necesitamos saber qué representa tu marca, qué te hace diferente, cuáles son tus valores y qué quieres aportar al mundo.
Conoce a tu público: Crea tu buyer persona, cuanto mejor entiendas a tu audiencia, más fácil será encontrar las palabras que conectan con ella y crear un vínculo con ella.
elige tu tono: Selecciona las características que definen tu personalidad comunicativa. Este tono debe reflejar quién eres y conectar con tu público al mismo tiempo.
Decide tu vocabulario: Establece reglas claras sobre cómo te vas a expresar en el día a día. Definir el nivel de formalidad, el tipo de palabras que prefieres y como nombras tus servicios, son decisiones que pueden parecer menores, pero en realidad tienen una gran importancia.
Crea ejemplos: Redactar textos reales que muestren tu identidad verbal en acción.
Haz una guía simple: Recopilar todas tus decisiones en un documento accesible y fácil de consultar es una herramienta fundamental para que tu equipo lo aplique de forma correcta en todos los canales.
Úsalo y mejóralo: Utiliza tu identidad verbal en cualquiera de las formas que utiliza tu cliente (redes sociales, web, correo…) y ajusta lo que no funcione.
Todos estos elementos encajan como las piezas de un puzle y cuando encajan bien, crean una marca con voz clara, reconocible y que conecta fácil con tu público objetivo.
Si quieres trabajar tu identidad verbal de forma profesional, ponte en contacto conmigo y la diseñaremos juntas
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